Hace mucho que quiero hacer posts con el viaje contando con cierto orden las cosas que nos pasaron antes de que se me olviden, lo cierto es que ya fue hace varios meses y se me habrá olvidado la mitad, pero antes de que se me pasen más cosas me gustaría escribir todo un poco en forma de diario a toro pasado.

No sería justo dedicar siquiera un parrafo a los preparativos del viaje, ya que fueron realmente interesantes en algunos puntos. La idea principal del viaje era ir a ver a nuestro amigo Sebas a Santiago de Chile, ciudad en donde vivía y desde allí montar un viaje que comprendiera Chile, Argentina y Perú. Sucedió que Guillermo tenía pensado un presupuesto total para el viaje de todo el mes de 1.000 euros, que como comprendereis era no ajustado, si no absurdo. El presupuesto se fue rápido a tomar por culo, más o menos en cuanto vimos que los vuelos en esas fechas costaban 1200 euros. Tras unos momentos tensos en los que parecía que Guillermo se caería y no vendría con nosotros a hacer el viaje y tras hablar muchas cosas durante una noche acabamos concluyendo que viajaríamos a Argentina directamente y que tendríamos un presupuesto final de 1500 euros, hasta donde aguantase la plata. Conseguimos comprar billetes en las fechas exactas que queríamos que era saliendo el primer día de un puente y volviendo el último de otro puente, solo quedaban 4 asientos y no podíamos hacer el pago porque claro 2700 euros no te los sacas del bolsillo así como así. Finalmente ya tuvimos todo comprado y tras varias tardes de quedadas reales y cibernéticas conseguímos formar un recorrido del viaje, que como veréis era bastante ambicioso.
Entre sueños e ilusiones nos plantamos en el día de nuestro vuelo, salíamos a las 12 y media de la noche y allí estabamos con nuestras mochilas al hombro. Tras una cola interesante en el iberia que paso rápido debido a la divertida charla llegamos al mostrador donde el atento azafato nos dijo que había overbooking. Tras estas palabras Ferchu ya no escuchó nada más solo comenzó a quejarse. Mientras él soltaba improperios, el señor azafato nos explicó que nuestro avión saldría al día siguiente a las 12 de la mañana, que nos pagarían un hotel y que por las molestias nos darían 600 euros a cada uno. Guille y yo mentalmente hicimos cuentas… en lugar de llegar a las 8 de la mañana a Buenos Aires llegamos a las 8 de la tarde… nuestro viaje a Iguazu no es hasta el día siguiente a nuestra llegada… perder 8 horas de nuestro viaje de 31 días a cambio de 600 euros en metálico… las cuentas cuadran!
Tras convencer a Ferchu de que en realidad habíamos triunfado, mandar un sms a Sebas que ya estaba esperandonos en Buenos Aires y llamar a la familia para contarselo, nos encaminamos hacia el hotel. Que era un señor hotel, el Meliá de Barajas donde había la enésima cola de la noche para la habitación, de hecho la recepcionista nos había contado que esa noche Iberia había hecho alrededor de 400 overbookings solo en Barajas :O
Trás dejar las pocas cosas que teníamos de equipaje de mano que llevábamos (el macuto grande lo habíamos facturado) fuimos al comedor donde teníamos un bastante decepcionante buffet, pero un buen vino del que dimos buena cuenta:

Decidimos que la noche no podía quedar ahí, que teníamos 1800 euros en los bolsillos, así que salimos a vivir la noche madrileña. Pero lo cierto es que por el barrio de Barajas no es que haya la mayor marcha del mundo y tan solo encontramos una discoteca bastante cool donde no estaban por la labor de dejar pasar a 3 vagabundos greñudos con pantalones cortos. Encontramos finalmente un bar semi-escondido gracias a las habilidades de detección de alcohol de Ferchu. A las 3 de la mañana llegamos al hotel de nuevo un poco destrozaetes, pero aun hay quien tuvo fuerzas de continuar con el minibar. Y también como no sacarnos fotitos con nuestros nuevos amigos:

A la mañana siguiente despertamos a las 8:30 no todo lo frescos que hubieramos querido y con la empanada bajamos a tomar lo que podríamos denominar el desayuno del siglo! no os lo narro porque no terminaría, digamos que había de todo y en cantidades industriales y de alta calidad.
De ahí fuimos al aeropuerto, donde todo fue sin problemas y nos montamos en el avión, lugar en el que nos dedicamos a hacer esto todo el viaje:

Pues sí continuamos empinando el codo, como antes unos más que otros. El viaje se nos hizo largo y llegamos a Buenos Aires contentillos (unos más que otros :P) y allí conocimos a un taxista… pero esto ya es otra historia la historia de nuestro primer día en Buenos aires.




